Conviasa suspende vuelos a Managua, la última ruta del negocio migratorio del régimen

La aerolínea estatal venezolana Conviasa anunció la suspensión de sus vuelos en la ruta Caracas–La Habana–Managua, una decisión que marca el cierre de la última conexión aérea que sostenía el flujo de migrantes hacia Nicaragua tras el fin del libre visado para los cubanos. La medida supone un nuevo revés para el esquema que convirtió al país centroamericano en el principal corredor irregular hacia Estados Unidos.

En un comunicado difundido en sus canales oficiales este martes, Conviasa informó que dejará de operar los vuelos programados entre el 10 y 19 de febrero , debido a factores "ajenos a su operación", mencionando específicamente la crisis de abanstecimiento de combustible que enfrenta Cuba  y a las nuevas disposiciones migratorias establecidas por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Ruta La Habana – Managua, detonante del corredor migratorio

La conexión entre la La Habana y Managua había cobrado especial relevancia en la oleada migratoria cubana desde noviembre de 2021, cuando el régimen eliminó el requisito de visa para los ciudadanos de la Islas. Esa decisión detonó un inédito puente aéreo entre La Habana y Managua que rápidamente se amplió a países de África, Haití y Asia a través de vuelos chárter, lo que catapultó a Nicaragua como el trayecto más rápido y seguro -alterno al Darién- para continuar por tierra hacia la frontera sur de Estados Unidos.

En el caso particular de los cubanos, la conexión con Managua vía Conviasa -que se mantuvo luego que Estados Unidos sancionara a empresas, operadores y compañías vinculadas al tráfico de migrantes a través de territorio nicaragüense- se mandutvo durante más de cuatro años- como punto de entrada estratégico para perseguir el llamado "sueño americano" y en un flujo que Washington calificó como una maniobra deliberada para presionar su política migratoria.

Conviasa ofrecía cuatro vuelos semanales desde marzo de 2025 que -según denuncias- aterrizaban con ocupación completa en la capital y regresaban vacíos a Caracas. Según una fuente vinculada al transporte aéreo esa es la "más clara evidencia de que Conviasa seguía acarreando migrantes vía Nicaragua y lucrando con eso".

Explica que el cuestionamiento de la rentabilidad de las operaciones es claro: "todos los extranjeros pagaban vuelos de retorno a sus países que por supuesto no utilizaban y por eso motivo la línea aérea operaba sin problemas así sus aviones retornaran vacíos". 

Para curbrir la ruta Conviasa ha empleado aviones AirBus A340-600 con una capacidad estándar de 308 plazas. Existen registros que agencias de viajes cubanas también ofrecian vuelos chárter de conviasa cuatro veces por semana.

La reversión de la política migratoria de Nicaragua fue tomada de manera individual en medio de una escalda de la presión de Estados Unidos sobre el régimen que -tras la captura de Nicolás Maduro- ha exigido al régimen sandinista muestras reales de voluntad para restablecer la democracia y de cooperar en los esfuerzos para contrarrestar la migración irregular.

Desde el domingo 8 de febrero, el régimen ordenó sustituir el libre visado por un requisito de "visa consultada" para los ciudadanos cubanos, un mecanismo que exige autorización previa de la Dirección de Migración y Extranjería y que, en la práctica, cerró el acceso sin filtros al país.

La suspensión de los vuelos de Conviasa termina de desmantelar la infraestructura aérea que sostenía ese corredor. Sin la conexión directa entre Caracas, La Habana y Managua, el esquema pierde su último soporte formal, en un momento en que el flujo migratorio cubano hacia Estados Unidos ha cambiado de rutas y enfrenta mayores controles en toda la región.

El cierre de la ruta ocurre en un escenario de creciente aislamiento internacional del régimen Ortega-Murillo y bajo la lupa de Washington, que durante años señaló a Nicaragua como epicentro de un engranaje migratorio con fines políticos y económicos.