El régimen elimina el libre visado a cubanos en medio de presiones de EEUU

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo revocó el libre visado para los ciudadanos cubanos, una medida que durante más de cuatro años convirtió a Nicaragua en el principal punto de entrada y tránsito de migrantes irregulares procedentes de la isla rumbo a Estados Unidos. La decisión se produce en medio de la presión de Washington, tanto sobre el régimen castrista como sobre Managua, para que dé señales concretas de voluntad política, avance hacia una apertura democrática y contribuya a frenar los flujos migratorios irregulares en la región.

A través de la Disposición No. 001-2026, emitida por la Dirección General de Migración y Extranjería del Ministerio del Interior a la que ha tenido acceso DESPACHO 505 girada con carácter de urgencia a última hora del sábado, el régimen ordenó que, a partir de este domingo 8 de febrero, los ciudadanos cubanos con pasaportes ordinarios pasen de la categoría migratoria "A", exenta de visa, a la categoría "C", correspondiente a visa consultada, aunque sin costo.

Desde noviembre de 2021, cuando Managua eliminó el requisito de visa para los cubanos, Nicaragua se consolidó como un puente migratorio clave. Miles de ciudadanos de la isla ingresaron legalmente al país para luego emprender rutas irregulares por Centroamérica y México, con destino final en Estados Unidos. Ese flujo convirtió al país en una pieza central del mapa migratorio regional y en un punto de fricción permanente con Estados Unidos.

El portazo migratorio a los cubanos coincide con un momento de alta presión para el régimen castrista por el recorte de combustible que ya genera una gran crisis.

El documento oficial firmado por el comisionado general Juan Emilio Rivas Benites, invoca la "facultad soberana" del Estado para regular el ingreso y permanencia de extranjeros y ordena notificar la disposición a la Cancillería, a la representación consular cubana y a las aerolíneas, así como a las empresas de transporte terrestre y marítimo, para su aplicación inmediata.

La decisión coincide con los esfuerzos de Estados Unidos por contener la migración irregular desde el Caribe y Centroamérica, y con sus reiterados llamados al régimen nicaragüense para que adopte "medidas verificables" que demuestren un compromiso real con la restauración del orden democrático, tras años de represión, persecución política y cierre del espacio cívico.

Hasta ahora, ni el régimen de Cuba ni Nicargua han oficializado públicamente esta disposicion que, se interpreta como una medida anticipada, a un aumento de una oleada migratoria de cubanos huyendo de la crisis en la isla.