EEUU: Rosario Murillo ejerce “cobardemente” un poder ilegítimo en Nicaragua tras “inventar” la Copresidencia

El Gobierno de Estados Unidos acusó a Rosario Murillo de imponerse en el poder en Nicaragua de forma ilegítima mediante una reforma constitucional con la que "inventó" la figura de la Copresidencia, con el objetivo de consolidar su control al margen de la vía electoral.

Al cumplirse un año de la maniobra legal que catapultó a Murillo al máximo escalafón de autoridad en el país, al mismo nivel que su esposo y veterano líder del FSLN, Daniel Ortega, Washington criticó de manera directa la influencia de Murillo en la estrategia de negar el derecho al voto a la ciudadanía.

"Hace un año, Rosario Murillo inventó una 'Copresidencia' para consolidar su control ilegítimo sobre Nicaragua: sin elecciones, sin mandato, sin legitimidad", dice parte de un pronunciamiento publicado este viernes por  el Departamento de Estado de Estados Unidos.

La institución subraya que estas acciones forman parte de una estrategia de consolidación de poder "basada en la represión y la manipulación constitucional".

Murillo "sabe que no puede ganar" mediante el voto

El comunicado enfatiza que la autoridad que ejerce Murillo en el país "no representa la voluntad del pueblo nicaragüense" y la tildó de una acción "cobarde".

"Cobardemente, ha negado a los nicaragüenses el derecho al voto democrático porque sabe que no puede ganar", concluye la declaración, con la que Estados Unidos reafirma su condena a la deriva dictatorial del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y a la concentración de poder que se han atribuido mediante el manejo de la Constitución.

La profurnda reforma Constitucional que entró en vigor en febrero de 2025 eliminó el balance de poderes, y otorgó un poder total a Daniel Ortega y Rosario Murillo, como parte de la estrategia para instaurar una "dinastía familiar", según analistas.

El cambio no solo impone a Murillo al frente del Ejecutivo sin acudir a las urnas, sino que amplía de cinco a seis años el periodo presidencial, y deja en sus manos la coodinación de los demás "órganos" del Estado y somete a la Policía y al Ejército.

La emienda también legaliza la apatridia, impone la bandera sandinista como símbolo nacional. En total, la Asamblea controlada por el régimen a petición de Ortega, reformaron 148 de los 198 artículos de la Carta Magna y derogaron otros 37, incluido el que prohibía la práctica de la tortura.