El 63% de los nicaragüenses percibe más criminalidad y la vigilancia digital alcanza a uno de cada tres ciudadanos
La percepción de inseguridad en Nicaragua se mantiene en niveles críticos. Según los resultados de la última encuesta de Hagamos Democracia, el 63.7% de los nicaragüenses afirma que la criminalidad ha aumentado en el país, mientras que un 36.1% considera que se mantiene igual. Estos datos revelan que más de 9 de cada 10 nicaragüenses se sienten inseguros, señalando al robo como el delito más frecuente (75.62%), seguido por asesinatos, hurtos y femicidios.
El estudio establece una correlación entre la falta de atención a la delincuencia común y el enfoque del aparato estatal en el control político. Un 85.6% de los consultados aseguró haber detectado algún tipo de vigilancia en su entorno. De este grupo, el 45.8% identificó como perpetradores a los Consejos de Liderazgo Sandinista (CLS), un 29% a paramilitares y un 23.2% a la Policía.
La encuesta se realió en el mes de diciembre a 400 personas de 40 municipios de Nicaragua.
Vigilancia en las calles y en redes sociales
Los resultados sugieren que la vigilancia comunitaria, ejercida por vecinos integrados en estructuras del Frente Sandinista, es el principal mecanismo de control detectado por la población.
En el ámbito tecnológico, el informe documenta una extensión del monitoreo hacia las plataformas virtuales. Un 35.6% de los encuestados reportó haber sido objeto de vigilancia digital, principalmente a través de perfiles falsos que solicitan información privada (45.9%), alertas por intentos de hackeo de cuentas (34.2%) y amenazas u hostigamiento en redes sociales.
El estudio señala que esta situación vulnera la privacidad individual y busca inhibir la expresión ciudadana en el espacio virtual.
La entrada en vigor de la Ley General de Telecomunicaciones Convergentes en el último trimestre de 2025 es vista por los encuestados como un factor que agravará el control sobre las comunicaciones.
El informe concluye que, mientras la mayoría de la población enfrenta un aumento en la percepción de delitos comunes, los recursos de seguridad se mantienen concentrados en el monitoreo y vigilancia de la disidencia, tanto en el espacio físico como en el digital.



