8 de cada 10 nicaragüenses no pueden costear la canasta básica y el pesimismo es total

En Nicaragua se vive bajo una asfixia económica y social que ha llevado al 99% de la población a visualizar el futuro del país con absoluto pesimismo, según los resultados de la última encuesta sobre la "Percepción de la realidad política, económica y social" elaborada por la organización Hagamos Democracia. 

La combinación de salarios que no cubren ni la mitad de la canasta básica —que ya supera los 21.000 córdobas—, un aumento desmedido en el precio de alimentos esenciales como la carne y el queso, y una percepción de corrupción al alza tras las purgas internas en el régimen, ha configurado un escenario de precariedad extrema donde el 82.3% de los ciudadanos afirma que sus ingresos son insuficientes para sobrevivir.

Esta realidad golpea incluso a los estratos que perciben ingresos considerados altos para el contexto nacional. El estudio revela que el 63.03% de quienes ganan 11.000 cordobas o más tampoco logran cubrir sus necesidades básicas, lo que demuestra que "en la Nicaragua actual, el salario y los ingresos resultan insuficientes para proporcionar estabilidad y solvencia a las familias".

La encuesta se aplicó a 400 personas de 40 municipios del país en el mes de diciembre. La situación se agrava en hogares donde, a pesar de tener cuatro o más miembros, solo una persona cuenta con un empleo, usualmente precario, dado que el 66% de la muestra sobrevive en la informalidad o el desempleo.

El alto costo de la vida y la percepción de corrupción

El costo de la vida ha dado un salto alarmante en este último trimestre, con un 63.7% de los consultados percibiendo alzas considerables en los precios.

Los productos de consumo diario se han vuelto prohibitivos: el 84.3% señala aumentos drásticos en la carne, seguido por el queso con un 74.1%, el aceite y los frijoles. Este fenómeno "reduce el poder adquisitivo de los hogares, ya que cada mes los ingresos alcanzan para comprar menos productos esenciales", impactando directamente en la seguridad alimentaria de un país donde la dieta básica se ha convertido en un artículo de lujo.

Finalmente, el informe destaca un cambio significativo en las razones del desaliento ciudadano. Aunque la crisis sociopolítica sigue siendo el motor principal del pesimismo, la percepción de corrupción se triplicó en apenas tres meses, pasando del 4.7% en septiembre de 2025 al 14.1% en el mes de diciembre.

Este incremento se vincula a la "cacería que la cúpula Ortega-Murillo está emprendiendo dentro de sus propias filas", lo que la población interpreta como una señal de descomposición del sistema. Ante este panorama de vulnerabilidad y marginación, la migración se consolida como la única válvula de escape para una ciudadanía que ya no ve señales de mejora en el corto plazo.