La presión de EEUU sobre Ortega no logra mover al régimen ni abrir una salida democrática, según analistas

A pesar de la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela, y la amenaza de una nueva ley estadounidense que endurecería las sanciones económicas contra Nicaragua, y a las reiteradas exigencias por parte de Estados Unidos para liberar a los presos políticos, el régimen de Daniel Orterga y Rosario Murillo no da señales de ceder y la presión no es suficiente para enrumbar el país hacia la democracia, aseguran analistas consultados por DESPACHO 505.

El dictador Ortega lo rompió el silencia el pasado 15 de enero cuando catalogó la captura de Maduro como “un acto de terrorismo”. Apenas unas horas antes del discurso del dictador, se conoció que los congresistas republicanos Christopher Smith y María Elvira Salazar presentaron ante el Congreso estadounidense el proyecto de Ley de Restauración de la Soberanía y los Derechos Humanos en Nicaragua de 2026 (HR 7055) para imponer severas sanciones económicas contra la dictadura Ortega-Murillo y exigir responsabilidades por sus crímenes contra la Iglesia católica y la sociedad civil nicaragüense.

Al día siguiente, la Administración Federal de Aviación de EE.UU. (FAA) emitió dos avisos advirtiendo a operadores aéreos estadounidenses de una «situación potencialmente peligrosa» en espacios aéreos sobre el Pacífico colombiano y centroamericano «debido a actividades militares» y a posibles interferencias en los sistemas de navegación.

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Y dos días después de que hablara Ortega, Estados Unidos exigió la liberación incondicional de todos los presos políticos en Nicaragua, sin excepciones.

Todas estas acciones meten presión y miedo a los dictadores, pero se descarta una posible extracción como ocurrió con Maduro, según explica el exprecandidato presidencial y excarcelado político Juan Sebastián Chamorro, quien lidera el Partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) desde el exilio.

“El elemento principal de lo que está ocurriendo, no tanto el temor a una extracción, que siempre es una posibilidad, pero la posibilidad de una traición creo que la tienen más presente, sobre todo porque es un régimen familiar. Si no estás en la familia, no estás en nada y eso los hace más vulnerable”, explica Chamorro.

No hay señales de efecto dominó en Nicaragua tras caída de Maduro

De acuerdo con el análisis que hace el politólogo Manuel Orozco, no hay señales suficientes de un efecto dominó en Nicaragua tras la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela, pues los nexos entre ambos países no son de peso, y en los últimos años, tras el cierre del grifo del petróleo proveniente del país del sur, Ortega solo se mantuvo vociferando discursos de apoyo contra su homólogo venezonalo, y hasta ahí, ni siquiera había intercambios comerciales significativos.

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“El efecto dominó se relaciona generalmente con la forma en cómo países del mismo tipo de características se mantenía atado por vínculos ideológicos y geopolíticos.  La troika de la tiranía no tiene ni un solo tratado entre ellos, entonces no hay efecto dominó”, sostiene Orozco, quien también es director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo de Diálogo Interamericano.

Para el politólogo, lo que sí hubo fue un “efecto demostración” porque los dictadores “se asustaron” al ver la forma en que el gobierno norteamericano se llevó a Maduro hacia Estados Unidos sin que hubiera resistencia de parte de las Fuerzas Armadas venezolanas.

A algunas de las acciones emprendidas por Estados Unidos, el régimen ha tratado de dar respuesta con la excarcelación de algunos presos políticos, pero los obliga a reportarse a las delegaciones policiales, por lo que organismos defensores de derechos humanos han denunciado que no es libertad total.

Nicaragua y EE. UU. sin comunicación

Según Juan Sebastián Chamorro, con la excarcelación de personas privadas de libertad por razones políticas en Nicaragua, el régimen trató de hacer un “guiño” hacia los norteamericanos, pero estos no parecen prestarle atención.

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Y es que no hay una comunicación entre EE. UU. y Nicaragua en la que se negocie o busque una salida a la crisis que vive el país, dice Manuel Orozco. Contrario a lo que muchos pensaban que el canciller Denis Moncada Colindres estaba en el país noretamericano en búsqueda de suavizar las acciones del gobierno de Trump contra la dictadura, su estancia es meramente para atender afecciones de salud.

“Moncada Colindres está en Washington DC para recibir tratamiento médico no para entablar relación con Estados Unidos.  Creo que es importante tenerlo en cuenta. Quien dice que hay una relación que especifique, cuándo, cómo y en qué”, cuestiona el politólogo.

Orozco tampoco ve que haya suficiente presión internacional sobre Nicaragua, y que si se llegara a dar, “sería escalonada y en relación con aspectos puntuales”, entre ellos la situación de los presos políticos.

Sobre si los Ortega Murillo estarían dispuestos a ceder y buscar una salida a la crisis generalizada del país, Juan Sebastián Chamorro no está seguro de que haya disposición de parte de los codictadores, pero cree que “deben de estarlo evaluando”.