115 agresiones, más exilio y represión digital: así cerró 2025 el periodismo independiente de Nicaragua

El periodismo independiente de Nicaragua enfrenta una nueva fase de represión: el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha migrado hacia métodos que operan desde el anonimato digital, que son menos visibles pero más sofisticados e igual de dañínos. La estrategia busca fracturar al gremio, sembrar autocensura y controlar el dicurso mediante intimidación constante y desgaste psicológico, alerta la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED). 

En Informe Anual sobre violaciones a la libertad de prensa en Nicaragua, la FLED también señala que la suspensión de la cooperación internacional está asfixiando a periodistas y medios en el exilio, aumentando la vulnerabilidad y dificultando el ejercicio del periodismo y el acceso a la ciudadanía a informarción contrastada.

Durante 2025, la organiczación documentó 115 violaciones a la libertad de prensa en 2025 en Nicaragua. Entre estas destacan el exilio forzado de 26 periodistas, lo que confirma "la continuidad de un patrón sistemático de agresiones" y "una reconfiguración" de la represión. 

Entre los hallazgos más relevantes del informe, la FLED identifica la migración de la represión al entorno digital convirtiéndolo -incluso- en el espacio central de ataque.

Las violaciones se caracterizan por una "represión adaptativa y control digital", que de acuerdo a FLED, son los "nuevos mecanismos de ataque contra la prensa independiente en Nicaragua".

FLED sostiene que el traslado de la estrategia repreiva al ámbito digital obedece a que desde ahí "operan de forma más fragmentada, persistente y silenciosa", lo que dificulta la denuncia de estas violaciones. Además, estas prácticas amplían los márgenes de control del régimen y profundizan la autocensura entre los periodistas.

"Las violaciones registradas a lo largo del año incluyeron agresiones verbales, escritas y digitales; discursos de estigmatización desde instancias oficiales y paraestatales; acciones de hostigamiento institucional; detenciones arbitrarias; restricciones a la movilidad; vigilancia permanente; y presiones directas e indirectas orientadas a inhibir el ejercicio periodístico", reporta la FLED.

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Redes sociales y órgano oficilista como centros de ataques

En el espectro digital, la Fundación señala que las redes sociales y los medios de propaganda como el estatal El 19 Digital se consolidaron como "los principales escenarios de ataque contra la prensa independiente" a través de la intimidación, amenaza y deslegitimación del trabajo informativo de la prensa independiente.

La organización señala que 85 de las 115 las violaciones a la libertad de prensa documentadas en el último año fueron agresiones verbales escritas y digitales, 15 discursos estigmatizantes, ocho violencias mediante el uso de la tecnología digital, tres desplazamientos forzados, dos por uso abusivo del poder estatal, una agresión física y una detención arbitraria. Los principales victimarios y agresores provinieron del estado y paraestatales.

La organización alerta que la política de persecución del régimen contra la prensa independiente limita gravemente el acceso de la población a información plural y verificada. Esta estrategia refuerza los desiertos informativos en varias regiones del país y amplifica el control del discurso oficialista que manipula la realidad nacional. Menciona el caso de Chinantega que se sumó a la lista de zonas de silencio periodístico. Con su incorporación, ya son once los departamentos afectados, lo que representa el 65 % del territorio.

26 periodistas obligados a abandonar el país

De los 26 periodistas nicaragüenses forzados a abandonar el país, la FLED señala que, en al menos cuatro casos, la Dirección General de Migración y Extranjería "negó el ingreso a quienes regresaban de viajes al exterior, dejándolos en condición de apatridia de facto".

Estas medidas contribuyeron a que el año 2025 cerrara con 309 periodistas nicaragüenes en el exilio, incluyendo directores, redactores, editores, fotógrafos y otros trabajadores de medios de comunicación.

Entre los principales problemas que afectaron al periodismo nicaragüense el último año, la FLED destaca la suspensión de fondos de cooperación internacional, especialmente los ajustes y suspensiones en proyectos financiados con recursos estadounidenses, afectó de manera significativa el funcionamiento de los medios nicaragüenses en el exilio. El resultado: despidos, recortes salariales y reorganizaciones internas que pusieron en riesgo la estabilidad laboral y la continuidad de las coberturas informativas.

Para enfrentar estas dificultades, los medios implementaron estrategias de contención: redistribuyeron cargas de trabajo, priorizaron coberturas y territorios estratégicos, redujeron costos operativos y buscaron fuentes alternativas de financiamiento. Pese a la presión y la precariedad, la mayoría decidió mantenerse en funcionamiento, defendiendo el derecho a la información, destaca la FLED. 

Añade a la lista de problemas que enfrenta el periodismo las restricciones y la censura -que también recae sobre medios y periodistas oficialistas. Este control extremo, menciona, genera autocensura, desgaste profesional y temor constante a represalias, afectando tanto a quienes ejercen la profesión como a la información que recibe la ciudadanía.

También destaca las dificultades que enfrentan muchos periodistas solicitantes de refugio sin respuestas. La falta de resoluciones definitivas mantiene a muchos comunicadores en una situación de inseguridad jurídica que limita su acceso a derechos básicos, empleo formal, servicios esenciales y estabilidad personal y profesional.

Por fuera poco, denuncia FLED, el régimen quiere que periodistas que están en Nicaragua sean sus informantes, Migración y Extranjería de Nicaragua impide ingreso de periodistas y creadores de contenido y el temor que no cesa entre periodistas nicaragüenses en el exilio.

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"La presión contra la prensa independiente se expresa hoy de manera más amplia y compleja… Dentro de Nicaragua, el espacio para informar de manera independiente es cada vez más reducido", resalta la FLED y señala que entre las estrategias del régimen orientada a desarticular, restringir y neutralizar a la prensa independiente se encuentran: 

La fragmentación estructural del gremio periodístico a través de la violencia sistemática contra medios y periodistas la cual incluye cierres forzados, confiscaciones, criminalización, vigilancia, hostigamiento y exilio forzado.

Control integral de la narrativa y del ecosistema informativo a través de la reducción sistemática de la presencia de periodistas independientes en el territorio nacional, el Estado de Nicaragua ha promovido la instalación de una versión única de los hechos, reproducida tanto por los medios oficialistas como por medios tradicionales que anteriormente mantenían una cobertura más neutra e independiente y que, ante el riesgo de cierre, se han visto obligados a alinearse con las orientaciones del gobierno.

Acciones dirigidas a convertir el periodismo en una profesión inviable: interrogatorios, amenazas, ofertas laborales condicionadas y exigencias de colaboración forzada han sido utilizados para inducir la renuncia, el silencio o la cooptación de periodistas que permanecen en el país.

Amenazas permanentes dentro y fuera del país: amenazas, seguimientos y actos de hostigamiento contra periodistas en el exilio, así como presiones directas e indirectas dirigidas a sus familias que permanecen en Nicaragua.