Asamblea Nacional aprueba reforma que elimina la doble nacionalidad en Nicaragua

La Asamblea Nacional, controlada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, aprobó este miércoles 14 de enero en segunda legislatura la reforma a los artículos 23 y 25 de la Constitución Política de Nicaragua, que elimina el derecho a la doble nacionalidad para los nicaragüenses.

La reforma fue aprobada de forma unánime por los 91 diputados del Parlamento, convertido en un órgano ejecutor de las decisiones del Ejecutivo, y marca un cambio radical en el régimen de nacionalidad del país.

Con esta aprobación final, la adquisición de una nacionalidad extranjera implicará la pérdida automática de la nacionalidad nicaragüense, una medida que afectará a miles de migrantes económicos y exiliados que viven fuera del país y que están en proceso o consideran optar por una segunda ciudadanía.

No será retroactiva

Según ha explicado en otras ocasiones el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, la reforma no tendrá carácter retroactivo. Esto significa que no afectará a los nicaragüenses que ya poseen doble nacionalidad.

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La medida se aplicará únicamente a quienes adquieran otra nacionalidad a partir de la publicación oficial de la reforma en La Gaceta, Diario Oficial, prevista para este jueves 15 de enero.

Qué dicen los artículos reformados

El artículo 23 de la Constitución quedará redactado de la siguiente manera: “La nacionalidad nicaragüense se perderá al adquirir otra nacionalidad”.

El mismo artículo establece una única excepción para ciudadanos centroamericanos. El texto reformado señala que los extranjeros podrán ser nacionalizados previa renuncia a su nacionalidad de origen, mientras que los centroamericanos de origen, residentes en Nicaragua, podrán optar por la nacionalidad nicaragüense sin renunciar a la suya.

Un dilema para la diáspora

La aprobación de la reforma coloca a miles de nicaragüenses en el exterior ante una decisión crucial: continuar o iniciar los trámites de naturalización en sus países de residencia, o conservar sus derechos como ciudadanos nicaragüenses y el vínculo legal con su país de origen.

Para muchos migrantes y exiliados, obtener otra nacionalidad ha significado estabilidad jurídica y el fin de restricciones migratorias. Sin embargo, con la reforma constitucional, ese paso implica ahora la pérdida total de derechos dentro de Nicaragua.

La norma entrará en vigor tras su publicación oficial y no deja margen de interpretación: adquirir otra nacionalidad conlleva automáticamente la pérdida de la nicaragüense.