«El mundo solo puede cambiar si renunciamos a la prepotencia y a la violencia», el mensaje del obispo Báez al iniciar 2026

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, invitó este 1 de enero a los fieles a comenzar el año 2026 con esperanza, ternura y compromiso con la paz, durante la homilía de la solemnidad de Santa María Madre de Dios.

 "Al iniciar este nuevo año podremos vivirlo como una nueva etapa de posibilidades y afrontar con serenidad los retos que se nos presenten", dijo el obispo carmelita.

El religioso nicaragüense forzado al exilio desde 2029, centró su mensaje en la antigua bendición sacerdotal de Israel interpretándola como un llamado a confiar en la presencia de Dios para enfrentar y vencer los desafíos del nuevo año, incluso la doledad y el miedo. "Podemos confiar que caminaremos mirados bondadosamente por Dios, que nunca apartará su rostro de nosotros", afirmó.

Báez destacó la figura de la Virgen María como modelo de amor y ternura en su reflexión sobre el nacimiento de Jesús en un entorno frágil e indefenso en un pesebre en Belén. Según el obispo Auxiliar de Managua, ese gesto llama a recordar que el mundo solo cambiara de rumbo si se renuncia a la prepotencia y la imposición de la violencia.

"En el pesebre de Belén, Dios ha querido nacer frágil e indefenso, lleno de ternura y necesitado de amor, para que comprendamos que el mundo solo puede cambiar si renunciamos a la prepotencia, a la imposición violenta, a las palabras y los gestos inhumanos. Como dice el Papa León, Dios nació ‘desarmado’, para enseñarnos el camino que puede transformar al mundo y conducir a la paz y a la fraternidad. Delante del pesebre aprendemos que solo la ternura y la pequeñez, el amor y la bondad pueden hacer posible la paz, convertirnos en testigos del evangelio y artesanos de la paz en el mundo", destacó.

Báez enfatizó que este ejemplo humildad es clave para enfrentar los retos y miedos de la vida cotidiana, y para actuar con servicio, perdón y solidaridad hacia los demás.

El obispo recordó además el valor del nombre de Jesús, que significa "Dios salva", remarcando su llamado a cultivar fortaleza y esperanza: "Nadie pronunció el nombre de Jesús con tanto amor como su Santísima Madre. Que ella nos enseñe a dirigirnos a Jesús cada día y a ser constructores de paz en el mundo", concluyó.