La tragedia de Yadira Córdoba: huyó tras reclamar justicia por su hijo asesinado y terminó presa en EE UU en un limbo legal

Antes de ser asesinado, el 30 de mayo de 2018, Yadira Córdoba compartió un almuerzo y se tomó una foto con su hijo Orlando. Lo vio partir rumbo a Managua para participar en la marcha en solidaridad a las madres de jóvenes asesinados durante las protestas que exigían a Daniel Ortega entregar el poder. Un par de horas más tarde, recibió la llamada que cambiaría su vida para siempre: su hijo de 15 años había recibido un disparo mortal en el tórax.

Para Córdoba, que hasta entonces su rutina se resumía a alternar largas jornadas lavando y planchando ajeno con el cuidado de sus hijos, ese día marcó el inicio de un calvario que la empujó al exilio. Alzar la voz en busca de justicia se volvió su condena y abrió un camino de más pérdidas, persecución e incertidumbre que no acaba.

En agosto, la madre de Abril fue detenida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en Texas, Estados Unidos, donde en 2023 solicitó asilo. Un mes después, un juez de inmigración de Texas le negó el refugio y quedó a esperas de ser deportada.

Córdoba decidió no apelar la decisión judicial y aceptar la deportación a Honduras como una vía para recuperar su libertad, lo cual finalmente no fue posible porque ese país dispuso no seguir recibiendo personas de otras nacionalidades, explica el abogado Pablo Cuevas quien es parte del equipo que la brinda asistencia.

La última noticia sobre el proceso de deportación es que el régimen de Nicaragua también rechazó recibirla, lo cual la ha dejado en una situación que el defensor califica como "limbo legal".

Dos caminos: parole humanitario o recurso de exhibición personal

Ante la falta de una salida clara, sus abogados han iniciado gestiones para solicitar un parole humanitario y preparar un recurso de exhibición personal con el objetivo de lograr su liberación por detención ilegal. El proceso, no obstante, enfrenta obstáculos administrativos, entre ellos la exigencia de contar con una dirección de residencia en Texas.

"Está en un limbo legal,pero nosotros estamos aprovechando esa tragedia de ella para pedir un parole humanitario y presentar un recurso de exhibición personal", explicó Cuevas.

Mientras tanto, Yadira Córdoba continúa privada de libertad. Cuevas asegura que su estado anímico se ha deteriorado gravemente y que la incertidumbre sobre su futuro agrava una situación.

El defensor de derechos humanos destacó que Yadira Córdoba es una persona víctima de apatridia, porque Nicaragua ha rechazado la posibilidad de recibirla en caso de ser deportada, y ese será uno de los principales argumentos que presentarán sus abogados.

Dijo que esperan que el caso sea analizado lo más pronto posible, por el estado de vulnerabilidad en el que se encuentra Córdoba, aunque reconoce que eso dependerá el nivel de carga laboral que tenga el funcionario de migración.