Baéz tilda de ridícula la prohibición de Biblias en Nicaragua: “Tienen miedo”
El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, calificó de “ridícula” la decisión de la dictadura de Nicaragua de prohibir el ingreso de Biblias al país.
En su homilía del día de Navidad, pronunciada en Miami, Báez calificó la medida aseguró que la medida revela el “miedo a la fuerza y a la luz de la Palabra de Dios”.
El religioso que se mantiene como la voz más críticas a la dictadura de la jerarquía de la Iglesia católica nicaragüense, reflexionó esta Navidad sobre el Evangelio de San Juan para subrayar que ningún poder político puede sofocar el mensaje cristiano. “Los poderes del mundo han querido detener la fuerza de la Palabra de Dios y han intentado apagar su luz.
No obstante, sostuvo que los “poderes ateos y tenebrosos” olvidan que la Palabra de Dios “desborda el libro de la Biblia”, porque “vive en el corazón de los creyentes y en la acción De la Iglesia”.
“Dependerá de nosotros, los creyentes, que la Palabra de Dios siga iluminando, consolando y dando fortaleza a nuestro pueblo”, exhortó tras advertir a los fieles que no basta con protestar en redes sociales por la prohibición de Biblias: llamó a “escuchar, meditar, celebrar y anunciar” la Palabra con la propia vida para demostrar que “la palabra de Dios no está encadenada”.
En su sermón, Baez presentó el nacimiento de Jesús como una enmienda radical al poder injusto y a los sistemas totalitarios. “La fragilidad de la Palabra es un ‘no’ rotundo a la prepotencia de quienes someten a los pueblos”, afirmó, y contrapuso el pesebre a los palacios desde donde se impone la violencia y la represión.
Asimismo recordó “que por muy oscuras que sean las noches de este mundo, ninguna noche es para siempre”, lo que en el contexto nicaragüense aplica como una sentencia esperanzadora del fin de la dictadura que desde 2018 oprime al pueblo.
En su mensaje, el obispo también mencionó la situación de los sectores más vulnerables, especialmente a los pobres, los migrantes “tratados con desprecio y crueldad”, los presos políticos, las víctimas de la represión, los niños explotados y los ancianos abandonados. “Cuando ignoramos o maltratamos a un ser humano, profanamos el nombre de Dios que se ha hecho hombre”, subrayó.
Báez cerró su mensaje de Navidad con una invitación a “ir a Belén” para dejarse consolar por el Niño Jesús y dar testimonio de una fe que debe traducirse en una sociedad “más humana, más fraterna y más feliz”. Su mensaje navideño vuelve a situar a la Iglesia nicaragüense en el centro del pulso con el régimen, en un contexto de creciente hostilidad estatal hacia las expresiones religiosas independientes.



