En Nicaragua, la vejez se convierte en condena y el abandono estatal empuja a los mayores a la miseria
El envejecimiento en Nicaragua avanza “a un ritmo alarmante” en medio del abandono estatal y la falta de políticas públicas efectivas. Así lo advierte el estudio “El precio de envejecer en Nicaragua: ¿Quién cuida a quienes nos cuidaron?” de la fundación Puentes para el Desarrollo, que expone las duras condiciones en que viven miles de adultos mayores bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Según el informe, en los últimos diez años la población mayor de 60 años aumentó 9.77%, alcanzando unas 671,724 personas, casi el 10% del total nacional. Este crecimiento, señala la fundación, “trae profundas implicaciones en el sistema de pensiones, la salud, la productividad y la desigualdad social”.
“La distancia entre la campaña pública del régimen y las penurias cotidianas es insalvable”, sostiene el documento, aludiendo al contraste entre el discurso de prosperidad oficial y la precariedad que enfrentan los mayores nicaragüenses.
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El deterioro alcanza incluso los últimos días de vida. El subsidio funerario del INSS disminuyó 29% entre 2021 y 2023, pasando de 8,428 a 6,013 entregas.
“En las condiciones de pobreza extrema en que viven muchos pensionados, la muerte a veces parece un alivio, pero incluso esta representa un costo abrumador para familiares o vecinos”, subraya la fundación.
Inss: corrupción, incompetencia y despilfarro
El estudio desmiente el relato de estabilidad que el régimen repite en sus mensajes públicos. De acuerdo con los datos, solo el 20% de los adultos mayores recibe una pensión completa, mientras que el 80% restante vive excluido del sistema de seguridad social.
La pensión promedio que entregó el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) en el 2024 fue de 6,397 córdobas, lo que cubría apenas el 31.6% cuyo costo de la canasta básica, alcanzó los 20,259.81 córdobas en ese mismo año, según cifras oficiales del Inide.
“El poder adquisitivo de los pensionados se ha erosionado en un 18% en los últimos cinco años… Esto debe leerse en menos frijoles, menos queso, menos tortilla en las mesas de las familias de los pensionados”, advierte el estudio.
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La crisis del INSS, que la fundación atribuye a “corrupción, incompetencia y despilfarro”, se refleja también en la reducción de los programas de apoyo. En 2015, el instituto entregó 323 sillas de ruedas; en 2023, solo una. Situaciones similares se registran con muletas, bastones y audífonos.
“¿Se volvieron los jubilados atletas de la noche a la mañana, o el INSS está ahorrando a expensas del calvario que enfrentan?”, ironiza el informe.
La vejez tiene rostro de mujer
El estudio también destaca que el 54.3% de las personas mayores son mujeres, muchas de ellas viudas o sin redes familiares. Solo el 8.6% accede a una pensión de viudez, con un monto promedio de 3,730 córdobas.
“Estas cifras revelan un sistema que falla en proteger a quienes más lo necesitan, dejando a muchas mujeres en la pobreza absoluta”, advierte el documento.
Puentes para el Desarrollo concluye que Nicaragua enfrenta un proceso de envejecimiento sin preparación, sin políticas efectivas y sin empatía estatal. La falta de un sistema de protección social sostenible y la precariedad del INSS agravan la vulnerabilidad de los mayores.



