Aprueban Ley de Zonas Económicas Especiales: Nicaragua se convierte en paraíso fiscal para China

La Asamblea Nacional, controlada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, aprobó este jueves —con 91 votos a favor— la Ley de Creación de Zonas Económicas Especiales de la Franja y la Ruta, una normativa que exonera del 100% de los impuestos a las empresas chinas que se establezcan en Nicaragua bajo ese modelo.

La nueva ley ofrece beneficios fiscales absolutos: las empresas estarán libres del Impuesto sobre la Renta, el IVA, los derechos aduaneros, los impuestos municipales y las tasas por importaciones o servicios. Además, no pagarán tributos por pagos o servicios contratados en el extranjero, como asesorías, comisiones, servicios legales o de mercadeo.

Las exoneraciones tendrán una vigencia inicial de diez años, renovable indefinidamente, lo que en la práctica crea una inmunidad tributaria perpetua para las empresas beneficiadas. La administración de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) estará bajo control directo de Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja dictatorial y asesor presidencial para la promoción de inversiones, consolidando el control económico familiar sobre estos nuevos enclaves.

Un modelo extremo en comparación con la región

Aunque países como Costa Rica, República Dominicana, Panamá o Colombia tienen regímenes de Zonas Económicas Especiales o zonas francas, ninguno ofrece un esquema tan amplio, tan prolongado ni tan discrecional como el aprobado por la dictadura en Nicaragua.

En esos países, las exenciones fiscales son parciales y temporales, duran entre 8 y 10 años, y están condicionadas al cumplimiento de metas como generación de empleo, exportaciones o transferencia tecnológica. Una vez vencido el periodo, las empresas pagan una tasa reducida del Impuesto sobre la Renta.

El régimen nicaragüense, en cambio, elimina toda limitación temporal y condicionamiento: las empresas chinas podrán operar sin pagar impuestos nacionales ni municipales y sin controles sobre sus operaciones en el extranjero.

Analistas económicos consultados señalan que esta ley no representa un modelo de desarrollo sostenible, sino un régimen de privilegios que debilita la recaudación pública, crea competencia desigual y abre espacio para operaciones financieras opacas.

Cede soberanía económica a China

El régimen presenta la ley como un paso para atraer inversión extranjera y compensar el posible impacto de una eventual expulsión de Nicaragua del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (CAFTA-DR).

Sin embargo, el modelo aprobado no garantiza transferencia tecnológica, generación de empleo ni integración productiva local, por lo que el país podría ceder soberanía económica a capitales chinos sin obtener beneficios tangibles.

Expertos advierten que Nicaragua corre el riesgo de convertirse en un enclave bajo control de empresas estatales chinas, con mínima supervisión del Estado y sin impacto positivo para la economía nacional.

Al mismo tiempo, el país renuncia a su capacidad de recaudar impuestos y entrega el control económico a un grupo reducido vinculado al poder político, encabezado por Laureano Ortega.

Con esta ley, Nicaragua se convierte en el primer país de América Latina que otorga exoneraciones fiscales totales e indefinidas a empresas extranjeras, una medida que favorece al círculo de poder del régimen y deja al Estado sin herramientas para garantizar equidad fiscal ni desarrollo sostenible.