¿Quién sucederá a Ortega? La mayoría descarta a Rosario Murillo

Con Daniel Ortega en el último tramo de su vida aferrado al poder en Nicaragua, y con el control del régimen orientado hacia una sucesión dinástica, cada vez son más los nicaragüenses que dan por hecho que Laureano Ortega Murillo -convertido en el principal operador político y diplomático del régimen de sus padres- será su "heredero" político, según la más reciente encuesta de percepción ciudadana de Hagamos Democracia.

La posibilidad de un traspaso familiar del mando del país es vista por la mayoría de los nicaragüenses como un escenario cada vez más probable. Según los resultados de la consulta incluida en el Informe percepción de la realidad política, social y económica de Nicaragua, el 62.75% de los nicaragüenses cree que Laureano Ortega Murillo, tiene pavimentado el ascenso al poder. En tanto, un 36% todavía considera que el relevo recaerá en Rosario Murillo, quien desde enero de 2025 ejerce como copresidenta de facto del país. Solo el 1.25% afirma no tener una opinión definida sobre quién podría ser el sucesor.

El posicionamiento del hijo de Ortega y Murillo en la primera línea de sucesión representa un aumento de 10,11 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior. Para la organización Hagamos Democracia, esta variante en el estudio que abarcó 40 de los 153 municipios de Nicaragua, "refleja el avance de un proceso de transición dinástica impulsado desde el entorno familiar, lo que profundiza la concentración de poder y alimenta el pesimismo sobre el futuro político del país"

"La percepción de que el régimen prepara una herencia del poder se ha fortalecido", enfatizan los investigadores.

Aunque casi todos los hermanos Ortega Murillo con "poderes de superministros" dirigen o influyen en sectores estratégicos control político familiar instaurado por sus padres, Laureano es quien ha acumulado mayor protagonismo en los últimos años, ejerciendo como el principal operador de las relaciones internacionales y económicas del régimen. Bajo el rol de asesor presidencial para la promoción de inversiones, comercio y cooperación internacional, Ortega y Murillo han descargado en su hijo máximos poderes de representación y control.

Laureano, por ejemplo, es quien encabeza las misiones diplomáticas y negociaciones con China, Irán y Rusia, y es el rostro visible de la expansión de las relaciones internacionales del régimen. Sus otros hermanos controlan áreas de comunicación, cultura, deportes y de propaganda, consolidando una red de intereses familiares bajo la sombra del Estado.

Analistas políticos han advertido que la reforma constitucional y los recientes movimientos dentro del aparato estatal forman parte de un proceso de blindaje jurídico y político que busca facilitar un traspaso de poder sin turbulencias en caso de la muerte o incapacidad de Daniel Ortega.

Hagamos Democracia explicó que incluyó la pregunta En caso de una sucesión dinástica en la dictadura, ¿quién cree que será el sucesor o la sucesora? porque el régimen ha "demostrado una evidente pretensión dinástica, comenzando con la concentración del poder y la participación de los hijos del mandatario en asuntos de Estado que, por ley, deberían estarles prohibidos".

Parte de esa dinámica, señala la organización, es el papel de Rosario Murillo, quien ejerce como copresidenta de facto sin haber pasado por un proceso de elección popular. Hasta antes del meteórico ascenso de Laureano Ortega Murillo, era su madre quien se perfilaba como la sucesora natural de Daniel Ortega. Sin embargo, esa percepción habría cambiado debido al creciente protagonismo internacional de Laureano y su rol en el fortalecimiento de las relaciones con los nuevos aliados del régimen, particularmente China.