EE.UU. deporta seis veces más nicaragüenses que en enero: 40 vuelos en nueve meses
Estados Unidos ha deportado a 4,625 nicaragüenses en lo que va del año, una cifra que marca un incremento sostenido desde enero y que coincide con el endurecimiento de la política migratoria tras el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca. Según datos oficiales compartidos a DESPACHO 505 por un funcionario del Departamento de Estado, el régimen de Nicaragua ha pasado de recibir apenas dos vuelos con 171 deportados en enero a diez vuelos con 1,012 personas en el mes de septiembre, lo que representa un aumento de casi seis veces en la cantidad de connacionales deportados.
La colaboración del régimen con las autoridades estadounidenses contrasta con su retórica antiimperialista, ya que durante la administración de Joe Biden Nicaragua llegó a negar el ingreso de estos vuelos, reduciendo al mínimo las repatriaciones.
El aumento de los vuelos hacia Managua es notable. En enero apenas se registraron dos vuelos, mientras que en septiembre la cifra alcanzó diez vuelos, más del cuádruple en comparación con el inicio del año. Durante los meses intermedios, la cantidad de vuelos se mantuvo entre tres y seis por mes, mostrando un patrón de crecimiento constante a lo largo del año.
Durante el primer trimestre del año, las deportaciones se mantuvieron relativamente bajas, con febrero y marzo registrando 187 y 242 deportados, respectivamente. En abril y mayo los números se dispararon, con 472 y 529 personas deportadas, y junio y julio continuaron la tendencia con 580 y 680 deportados. Agosto mantuvo la curva ascendente, con 752 deportados, hasta llegar a septiembre, el mes con más deportaciones en lo que va de 2025, con 1,012 personas que regresaron a Nicaragua desde Estados Unidos.
Deportados, sin empleo y perseguidos
El patrón de deportaciones evidencia la colaboración del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en recibir ciudadanos expulsados de Estados Unidos, generando preocupación sobre las condiciones y el seguimiento de estas personas al llegar a Nicaragua. Hasta el momento, la dictadura no ha informado sobre programas de asistencia para los deportados.
Tras ser deportados de Estados Unidos, varios nicaragüenses identificados como opositores al régimen de Ortega han sido detenidos inmediatamente al llegar a Nicaragua. Organismos de derechos humanos han denunciado al menos tres casos confirmados, aunque la dictadura no ha proporcionado información sobre estos arrestos, manteniendo un silencio absoluto respecto al seguimiento de los deportados.
Además de las detenciones, algunas personas enfrentan restricciones de movilidad severas. Se les exige firmar cada 15 días en estaciones policiales municipales, enviar fotografías y, en algunos casos, se les prohíbe salir de sus municipios.
Estas prácticas reflejan un patrón sistemático de control y represión sobre ciudadanos que han regresado forzosamente desde Estados Unidos.



