Ortega y Murillo exigen a EE.UU. retirar su flota del Caribe y lo acusan de querer adueñarse de los recursos de Venezuela

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo exigió a Estados Unidos el retiro de su flota militar desplegada en el Caribe frente a las costas de Venezuela, y acusó a Washington de perseguir “pretensiones guerreristas” con el fin de apropiarse de los recursos naturales de ese país.

Una carta enviada este fin de semana al dictador Nicolás Maduro marca una escalada pública en la retórica de Managua contra la presencia militar estadounidense en la región. En el documento, Ortega y Murillo sostienen que la presencia de buques y aeronaves norteamericanas responde a un “afán guerrerista” cuyo objetivo es “hacerse dueños de los recursos naturales”, y reitera la decisión de “exigir” a Washington que cese esas pretensiones.

El canciller venezolano Yván Gil, en nombre de Maduro, agradeció el respaldo de la dictadura nicaragüense y subrayó la “unidad” de ambos regímenes frente a lo que calificó de “amenazas” externas.

La misiva de Managua mezcla un lenguaje de fuerte carga ideológica —referencias a Sandino, Bolívar, Fidel y Chávez— con una acusación directa: que el despliegue militar de Estados Unidos en el mar Caribe no es solo una operación de seguridad, sino una estrategia para controlar recursos estratégicos en la región. Esa afirmación es el eje del nuevo mensaje de Ortega y Murillo, que llaman a la “unidad” anti-imperialista con Venezuela y a una respuesta diplomática y política contra Washington.

Estados Unidos señala a Maduro como capo del narcotráfico

En las últimas semanas, la Administración Trump desplegó una fuerza naval y aérea reforzada en el sur del Caribe y anunció una serie de operaciones contra embarcaciones que, según Washington, estaban vinculadas al narcotráfico.

El gobierno estadounidense confirmó al menos tres ataques a embarcaciones en la región en ese lapso, algunos de ellos mortales, y difundió videos y comunicados en los que califica a los objetivos como “narco-terroristas”. Estas acciones incluyeron detonaciones y ataques a embarcaciones que, según la Casa Blanca, transportaban droga o estaban siendo operadas por organizaciones criminales armadas.

Estados Unidos ha justificado públicamente el despliegue como una operación de lucha contra el narcotráfico y ha vinculado algunas de las embarcaciones atacadas a organizaciones como el Tren de Aragua o al denominado “Cartel de los Soles”, una acusación que Estados Unidos ha utilizado para señalar la participación de altos funcionarios venezolanos en redes de tráfico, incluido Nicolás Maduro.

Las operaciones buscan cortar rutas de narcotráfico que afectan al mercado estadounidense. Al mismo tiempo, analistas y organismos de derechos humanos han expresado inquietud por la legalidad y proporcionalidad de ataques que han causado muertes.

En los últimos días el dictador Nicolás Maduro hizo pública una carta dirigida al presidente estadounidense —con fecha del 6 de septiembre— en la que propone entablar un diálogo directo para reducir tensiones, al tiempo que rechaza las acusaciones que le imputan vínculos con el tráfico de drogas.

Trump solo ha dicho: "Veremos que pasa con Venezuela".