Monseñor Báez: “Jesús fue profecía contra la exclusión y la injusticia”
El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, criticó este domingo el poder que perpetúa la exclusión y la injusticia. Durante su homilía en Miami, en ocasión de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, subrayó que el mensaje cristiano interpela especialmente a los poderosos que buscan oprimen y acallar las voces disidentes.
“Jesús bajó hasta las personas más marginadas de la sociedad: los pecadores, los pobres, los enfermos, los olvidados. Su amor fue una profecía contra la exclusión y la injusticia, lo que incomodó profundamente a los líderes religiosos y a la gente poderosa de su tiempo”, afirmó Báez.
El obispo insistió en que la cruz de Cristo trasciende el ámbito religioso para convertirse en un símbolo de resistencia frente a la opresión y la violencia que sufren los pueblos. “La cruz del Señor no es solo la del viernes santo, sino la cruz de la maldad y la injusticia humana que se prolonga en la historia”, señaló.
“El Crucificado sigue clamando en los inocentes que mueren por la guerra, en los pueblos oprimidos por gobernantes desquiciados y en las sociedades empobrecidas a causa de la injusticia”, reforzó.
Critica indiferencia al sufrimiento colectivo
En su reflexión, Báez advirtió que la indiferencia frente al sufrimiento colectivo equivale a dar la espalda al mensaje central del cristianismo, que es la solidaridad con las víctimas. “Llorando con quien llora y siendo compasivos con quienes sufren, entramos a formar parte del bando del Crucificado”, expresó.
El prelado concluyó su homilía con un llamado a la esperanza y a la acción ciudadana: “Que el poder redentor de la cruz nos impulse a ser constructores de esperanza, sembradores de justicia y portadores de paz”.
Sin aludir de forma explícita a la crisis nicaragüense bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, el obispo transmitió un mensaje de esperanza en un contexto nacional asfixiado por la supresión de libertades, el espionaje permanente y la concentración absoluta del poder.
Sus palabras cobran relevancia al coincidir con el sufrimiento de las víctimas directas de la represión, incluidos los presos políticos y sus familias. En ese marco, su llamado a un cristianismo sensible con los marginados y los que sufren se convierte en una denuncia implícita contra el poder autoritario.
Exiliado desde 2019 tras recibir amenazas de muerte, el obispo es como una de las voces más críticas contra el régimen desde el exterior. Luego de un tiempo de silencio prudente, sus homilías han sido acogidas como un aliciente que mantiene viva la esperanza de miles de nicaragüenses dentro y fuera del país.



