DGA impone retrasos, multas abusivas y hace más caros los productos en Nicaragua, según informe de EE.UU.

La Dirección General de Aduanas (DGA) convierte errores mínimos en sanciones millonarias, rechaza documentación oficial de Estados Unidos y exige datos empresariales sensibles. Un informe de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) señala cómo estas prácticas arbitrarias encarecen los alimentos y golpean directamente al consumidor nicaragüense.

El Informe Nacional de Estimaciones Comerciales 2025 revela que la DGA ha adoptado un comportamiento cada vez más agresivo contra las empresas importadoras, principalmente las que se dedican a traer productos de Estados Unidos.

Los funcionarios aduaneros “rutinariamente retrasan las inspecciones y aplican multas arbitrarias por problemas menores en el papeleo, como errores tipográficos. Estas multas pueden superar el valor de los envíos”.

El informe añade que “los exportadores de Estados Unidos informan que casi todos los envíos están sujetos a inspección física”. Algunas compañías expresaron además su temor de que “los funcionarios aduaneros seleccionen cargamentos para escrutinio adicional en función de consideraciones políticas”.

Pollo y carne bajo reglas únicas que encarecen la canasta básica

El informe también señala que Nicaragua aplica de forma distinta y más estricta las regulaciones sanitarias regionales, afectando directamente el mercado de alimentos.

“Entre los países centroamericanos que aplican la regulación, solo Nicaragua exige un umbral del 20% de Salmonella en pollo crudo”, explican. Además, el país mantiene un estándar de “tolerancia cero” para Salmonella y E. coli en la carne de cerdo.

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La salmonella es una bacteria que puede encontrarse en carnes crudas, huevos y lácteos, y que provoca infecciones intestinales con diarrea, fiebre y vómitos. Aunque suele eliminarse al cocinar los alimentos, Nicaragua aplica normas más estrictas que otros países y rechaza productos que serían seguros para el consumo.

Estas medidas han provocado desde 2021 múltiples rechazos de contenedores de pollo y carne destinados al mercado nicaragüense, aunque esos mismos productos pasaron las inspecciones de seguridad alimentaria en Estados Unidos al regresar.

El resultado, advierte el USTR, es un impacto directo en el abastecimiento y en los precios de los alimentos básicos. La aplicación unilateral de estas reglas encarece el pollo y la carne en Nicaragua, productos fundamentales en la dieta de las familias.

Rechazo de pruebas de origen y duplicación de sanciones

Desde 2019, la DGA exige cuestionarios extensos para comprobar el origen de los productos amparados en el tratado comercial CAFTA-DR. “Varias empresas han informado que la información solicitada incluye datos comerciales confidenciales y secretos industriales que no son pertinentes para una determinación de origen”, denuncia el informe.

Cuando los importadores se niegan a entregar esa información, la aduana ha retirado el trato preferencial del CAFTA-DR y ha cobrado aranceles retroactivos. “En múltiples casos, la DGA también impuso una multa adicional que duplicaba el monto adeudado. Algunos importadores han indicado que prefieren pagar impuestos y aranceles como si los bienes no fueran elegibles para trato preferencial, en lugar de enfrentar litigios largos y costosos”, recoge el reporte.

Otro punto crítico es que la DGA ha “ignorado o rechazado documentación de origen para varios productos proporcionada por agencias del Gobierno de Estados Unidos o autoridades locales”, lo que genera más incertidumbre en el comercio bilateral.

Estas prácticas discrecionales de la aduana no solo frenan las importaciones desde Estados Unidos, sino que terminan trasladando sobrecostos a los consumidores nicaragüenses, que pagan más caro por los productos debido a los retrasos, multas y restricciones impuestas por la DGA.