Ortega y Murillo imponen doble mando en la Policía, vía reformas
Los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenaron una nueva reforma a la Constitución Política de Nicaragua y a la Ley de Organización, Funciones, Carrera y Régimen Especial de Seguridad Social de la Policía Nacional (Ley 872) para imponer a dos jefes de la institución, restando así poder al primer comisionado y director Francisco Díaz.
La Asamblea Nacional aprobó ambas reformas este miércoles el mismo día que fueron enviadas al Parlamento por los dictadores.
El artículo 125 de la Constitución Política ya reformado se leerá así: "Son atribuciones de la Presidencia de la República nombrar a dos jefes de las Fuerzas Policiales de entre los miembros de la Jefatura Nacional".
Estos jefes tendrán un mandato de seis años y para poder ostentar ese cargo deben tener el grado de comisionado general. Se elimina así el cargo de "Director o directora de la Policía Nacional" y se establece el cargo de Jefes de las Fuerzas Policiales.
Los codictadores no han dado a conocer quién será el nuevo jefe o jefa de la Policía, su principal brazo represor en el país.
El nombramiento se efecturará los días 26 de diciembre del año en que corresponda y tomarán posesión el 26 de febrero del año siguiente, según la reforma a la Ley 872.
MÁS NOTICIAS | Wendy Morales asume el control de la Fiscalía tras la aprobación de la Ley Orgánica de la Procuraduría
Sin embargo, Ortega y Murillo establecieron una disposición transitoria para hacer los nombramientos sin esperar a la fecha señalada y podrán hacerlos a partir de la entrada en vigencia de las reformas, previsiblemente a partir de mañana.
Una reforma constitucional como la de hoy requiere una aprobación en segunda legislatura, es decir, a partir de enero de 2026. Sin embargo, Ortega y Murillo ya han pasado por alto ese requerimiento constitucional en otras reformas aprobadas.
¿Paco Díaz de salida?
Esta reforma implica que la dictadura ejercerá aún más control político directo sobre la Policía y replica el modelo “co-presidencial” en la institución.
Eliminar “Director General” permite vaciar de contenido el puesto de Francisco Díaz —sancionado y ya prorrogado hasta 2031— sin necesidad de destituirlo de golpe. El régimen nombrará a un segundo jefe o jefa y, llegado el momento, dejar a Díaz como figura protocolaria.
Al tener dos jefes, Ortega y Murillo pueden repartir funciones operativas y políticas, así como territorios o estructuras como la policía regular y la “voluntaria”, una legión de más de 76.000 paramilitares.



