Arrestan a empresario hijo del general en retiro Álvaro Baltodano

La dictadura arrestó este lunes al empresario nicaragüense-mexicano Álvaro Baltodano Monroy, hijo del general en retiro Álvaro Baltodano Cantarero, quien permanece encarcelado en “La Modelo” y fue condenado en junio de este año a 20 años de prisión por el supuesto delito de “traición a la patria”.

Fuentes policiales dijeron a Confidencial que la detención se realizó alrededor de las 11 de la noche en un retén ubicado en la zona de Ochomogo, sobre la carretera que conecta al municipio de Nandaime con Rivas. Baltodano Monroy se dirigía hacia Managua cuando el vehículo en que viajaba fue interceptado.

Un acompañante que iba con él fue puesto en libertad, pero Baltodano Monroy fue detenido por los agentes policiales y aún se desconoce su paradero y cargos en su contra.

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Según testimonios de vecinos, los policías ingresaron a la vivienda rompiendo las puertas y la registraron durante varias horas, tras lo cual salieron del lugar con computadoras, documentos y equipos electrónicos. Desde entonces, la casa permanece bajo control de la Policía, que impide el ingreso a cualquier persona. Baltodano Monroy se desempeñaba como ejecutivo en varias empresas, entre ellas una firma de capital guatemalteco con inversiones en el sector energético en Nicaragua.

Plan cacería contra opositores

Este arresto se produce tras el llamado de Daniel Ortega y Rosario Murillo de reforzar la "vigilancia revolucionaria" contra opositores para capturarlos y procesarlos bajo cargos de traición a la patria, conspiración y terrorismo.

“El enemigo siempre está conspirando, siempre está tratando de provocar derramamiento de sangre, dolor en las familias nicaragüenses”, dijo el dictador durante su discurso del 19 de julio, al tiempo que acusó a sectores de la oposición de tener un plan para derrocarlo con el respaldo de “los imperialistas de la Tierra”.

Este lunes, Rosario Murillo arremetió contra sus opositores, a quienes llamó “sobrados” y “metiches”, al tiempo que reafirmó la consigna del dictador Daniel Ortega, de “vigilar” a quienes disienten.

En este contexto, la Policía ejecutó el pasado 17 de julio una redada en Jinotepe, Carazo, donde detuvo a siete personas identificadas como opositores. 

Organizaciones defensoras de derechos humanos denuncian que, al día de hoy, se desconoce el paradero y situación legal de estas personas, lo que constituye una desaparición forzada bajo estándares internacionales. La Policía ha negado información a familiares y abogados.