La dictadura firma en Bruselas un «compromiso» con la democracia mientras consolida su régimen en Nicaragua

El régimen Ortega-Murillo, señalado por crímenes de lesa humanidad, represión y violaciones sistemáticas de derechos humanos, firmó este lunes en Bruselas un comunicado conjunto con la Unión Europea (UE) que proclama su compromiso con la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos. Lo hizo a través de Erwin Ramírez Colindres, viceministro de Fomento, Industria y Comercio, quien representó a Nicaragua en la primera reunión del Consejo de Asociación Unión Europea–Centroamérica desde que el acuerdo entró plenamente en vigor en 2024.

La presencia del régimen en Bruselas y su firma en un texto que habla de integración regional basada en “valores de paz, democracia y desarrollo económico inclusivo” ha generado fuertes críticas. La Concertación Democrática Nicaragüense (CDN), coalición de fuerzas opositoras, denunció que la UE está normalizando diplomáticamente a una dictadura.

“Resulta por tanto motivo de grave preocupación que el Gobierno de Nicaragua continúe enfrentando acusaciones creíbles de crímenes de lesa humanidad (…) al mismo tiempo que se prepara para asistir a la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la ADA”, expresó la CDN en una carta enviada a la alta representante de la UE, Kaja Kallas.

UE evita mencionar directamente al régimen, pero reitera valores

En el comunicado final del Consejo de Asociación no se menciona directamente a Nicaragua, pero se hace énfasis en principios generales que contradicen la naturaleza del régimen Ortega-Murillo.

“Las partes confirmaron la importancia de la integración centroamericana sobre la base de los valores de paz, democracia y desarrollo económico inclusivo”, recoge el texto firmado por todos los países, incluido Nicaragua.

Las partes, "al tiempo que se mostraron transparentes sobre las diferentes circunstancias de ambas regiones y sobre la existencia de posiciones diferentes en cuestiones específicas", subrayaron su compromiso con el “orden internacional basado en normas”, que incluye el respeto de los derechos humanos, la soberanía y el Estado de derecho. Estas afirmaciones, sin mención directa al caso nicaragüense, fueron vistas por la oposición como un silencio cómplice.

La CDN recordó que en otras circunstancias, como la entrada de España a las Comunidades Europeas o la reintegración de Estados balcánicos, la cooperación estuvo siempre condicionada a reformas democráticas reales. Piden ahora que la UE invoque el capítulo de Diálogo Político del acuerdo como mecanismo vinculante para frenar el acceso del régimen a cooperación y beneficios comerciales.

Oportunidad perdida o rendija abierta para la dictadura

La participación del régimen en la reunión y su firma en un texto que habla de democracia ocurre mientras en Nicaragua se persigue la disidencia, se mantienen más de 50 presos políticos, se eliminan partidos, se prohíbe el periodismo libre y se cancela la personería jurídica de miles de organizaciones.

La UE, por su parte, celebró el fortalecimiento del Acuerdo de Asociación y la expansión del comercio birregional —que pasó de 8.700 millones de euros en 2012 a 22.000 millones en 2023— sin mencionar la crisis política nicaragüense.

“Confiamos en que la Unión Europea, bajo su liderazgo, se mantenga firme en su compromiso de defender la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos”, concluye la carta de la CDN, apelando a declaraciones previas de Kaja Kallas sobre la necesidad de cerrar brechas históricas frente a los crímenes de regímenes autoritarios.

Para la oposición, la reunión del Consejo de Asociación ha dejado un mensaje claro: la dictadura logró sentarse, firmar "democracia" y salir reforzada políticamente, mientras la UE evitó poner condiciones claras.