Silvio Báez: «Han intentado silenciar y desacreditar a la Iglesia, pero su compromiso con la libertad, la paz y la justicia permanece”

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, recibió este miércoles el premio Pacem in Terris 2025 en Iowa, Estados Unidos, un galardón reservado a personas que han dedicado su vida a la defensa de la justicia, los derechos humanos y la dignidad de los pueblos. El religioso dijo aceptarlo en nombre de la Iglesia perseguida de Nicaragua y de las víctimas de la brutal represión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo: los asesinados, encarcelados, perseguidos y quienes han sido forzados al exilio pero que siguen luchando y soñando con un país libre. 

"Este premio no es un un honor personal, sino un reconocimiento a la lucha incansable de muchos valientes y dignos nicaragüenses que han trabajado y continúan trabajando por la paz, la libertad y la defensa de los derechos humanos en nuestro país", fueron las primeras palabras del obispo en la ceremonia de entrega del galardón.

El premio Pacem in Terris, instituido en honor a la encíclica del papa Juan XXIII es un llamado universal al entendimiento entre los pueblos y las naciones, recordó el obispo nicaragüense al subrayar que ese mensaje resuena "con más urgencia que nunca en Nicaragua", donde persisten "la violencia, la represión, el encarcelamiento y el exilio".

"Como saben, trabajar por la paz en Nicaragua durante los años ha sido un desafío muy difícil. En Nicaragua se escuchan voces que claman por la justicia y la libertad. Han sido silenciados, calumniados y violados por un régimen dictadorial que intenta imponer la aceptación de una falsa normalidad, obligando a la coexistencia internacional con otra dictadura en Latinoamérica", expuso. 

"El régimen también ha intentado silenciar y desacreditar a la Iglesia, pero el compromiso de la Iglesia con la libertad, la paz y la justicia permanece, porque tiene sus raíces y fundamentos en Jesucristo, no proviene de una ideología o un programa político", destacó.

Monseñor Baéz, forzado al exilio en 2009 tras recibir amenazas de muerte, también dedicó el premio a quienes a pesar de la persecución, la represión y el exilio continúan luchando por un futuro de libertad y justicia para nuestro pueblo. "Sus rostros, sus historias de sufrimiento y esperanza enriquecen e inspiran mi ministerio episcopal. Acepto estre galardón en nombre de quienes han perdido la vida luchando por la libertad del país; de quienes han perdido la libertad por denunciar injusticias; de quienes han sufrido y continuan resistiendolos; de quienes incluso en prisión o exilio, en medio de grandes adversidades no han dejado de soñar con una Nicaragua donde la dignidad de cada persona sea sagrada, donde se celebre la diferencia y la justicia prevalezca sobre el miedo", dijo.

No obstante, el obispo reconoció que los desafios que enfrentamos en Nicaragua "están lejos de terminar" porque el régimen dictatorial se aferra al poder  "aplastandomelos brutalmente toda discidencia. Niegan a nuestro pueblo la dignidad más básica y convierten a todo el país en una enorme prisión", denunció.

A pesar de ello se mostrçó convencido de que con el acompañmiento de la Iglesia universal y "la presión oportuna de la comunidad internacional no nos cansaremos de seguir luchando pacificamente por justicia y libertad en Nicaragua".

Báez concluyó reafirmando su compromiso con los ideales de justicia y paz que promueve el premio: trabajar "por un mundo donde a ningún ser humano se le nieguen sus derechos fundamentales y por el ideal tan necesario y urgente hoy de paz en la tierra".