“Los tratan como bandidos y asesinos”: Ortega carga contra Estados Unidos por persecución a migrantes

El dictador Daniel Ortega lanzó duras críticas contra el gobierno de Estados Unidos por su política migratoria, afirmando que los migrantes latinoamericanos son perseguidos y tratados como delincuentes. “Los están persiguiendo, los andan metiendo presos porque dicen que todos son unos bandidos, que todos son delincuentes, son asesinos”, expresó, en referencia a los operativos de detención realizados en distintas ciudades estadounidenses.

Ortega también destacó lo que llamó una “rebelión de los migrantes” en ciudades como San Francisco y Los Ángeles, donde se concentran las principales protestas contra las redadas y expulsiones. “Se meten en los lugares de trabajo, la policía, la guardia, y agarran a todos los trabajadores. No hacen diferencias”, sostuvo, afirmando que si los detenidos no son ciudadanos estadounidenses “van presos y a esperar a que se les deporte”.

Ortega cuestiona redadas, pero ha facilitado la migración irregular

Las declaraciones de Ortega durante un acto oficialista en Managua la noche del lunes, se producen en un momento de creciente tensión migratoria en Estados Unidos.

En las últimas semanas, medios estadounidenses han reportado un aumento de redadas y detenciones masivas en comunidades migrantes, incluyendo operativos en fábricas, tribunales migratorios y viviendas en ciudades como San Antonio, Los Ángeles, Chicago y Nueva York. En varios de estos casos, organizaciones civiles han denunciado uso excesivo de la fuerza y violaciones al debido proceso, especialmente en deportaciones rápidas sin acceso a representación legal.

A pesar de sus críticas, el régimen de Ortega ha sido señalado por su papel activo en el tránsito de migrantes irregulares hacia Estados Unidos. Nicaragua se ha convertido en los últimos dos años en un punto de entrada para miles de ciudadanos de África, Asia y América del Sur que llegan al país en vuelos comerciales o chárter y continúan su camino por tierra hacia la frontera estadounidense. Esta política de visado flexible y libre tránsito ha sido interpretada por gobiernos y expertos como una estrategia deliberada del régimen para presionar a Washington, al tiempo que genera ingresos a través de tasas migratorias y servicios aeroportuarios.

Ortega vuelve así a posicionarse como defensor de los migrantes, en un discurso cargado de denuncias y referencias históricas, aunque su propio régimen opera como plataforma de paso en una crisis migratoria que él mismo contribuye a alimentar.