El canal de la dictadura sigue en el aire, Laureano Ortega no convence a inversionistas

El megaproyecto canalero del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo aun no cuenta con el apoyo firme de sus socios estrategicos. En una reciente visita a Moscú, Laureano Ortega Murillo, el hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo en quien delegan el poder, dijo que todavía se encuentran la fase de mapeo de inversores.

Tras el fracaso del proyecto de la mano del chino Wang Jing, el régimen está a la caza de un nuevo socio. Esta vez, el hijo tenor de los dictadores -quien ostenta el cargo de asesor presidencial- lo presenta como una alternativa al Canal de Panamá  "ante la creciente injerencia de Estados Unidos" en sus operaciones y las limitaciones de su infraestructura.

"Ya lo dicen, incluso de forma abierta, descarada, diríamos, que el Canal de Panamá es estadounidense… y que debe estar totalmente bajo su dominio y ocupación", dijo Ortega Murillo en una entrevista al medio ruso Sputnik, en referencia al conflicto por el control de las operaciones de la vía marítima desatado tras la llegada al poder de Donald Trump.

Ortega Murillo, dijo que la postura de Estados Unidos como una "grave injerencia en el comercio internacional"  sumado a que el canal panameño "ya no es suficiente" para la creciente demanda del tránsito marítimo global, pone a Nicaragua en el mapa global como la mejor opción para una ruta marítima alternativa.

"Fue ampliado y ya no puede ser mayormente ampliado… Hay barcos que ya son demasiado grandes incluso para pasar por este canal", dijo para insistir en que Nicaragua es "el único país del mundo que reúne las condiciones físicas" para construir una vía interoceánica rentable y ambientalmente razonable.

Rusia y China no dan el "ok"

El hijo de la pareja de dicatadores aseguró que el proyecto ha adquirido una "gran vigencia" en el último año aunque en realidad no tiene hasta el momento ninguna oferta en firme. Incluso, en declaraciones reciente el embajador de Rusia en Nicaragua, Mijaíl Ledenev, dijo que aunque se trata de un proyecto "interesante" su ejecución no es "sencilla" y "requeriría la participación de un conglomerado de países".

"El proyecto del canal es grande y complejo. Hay muchos aspectos que deben sopesarse y estudiarse cuidadosamente, ya que el volumen de inversión se mide en miles de millones de dólares", dijo el diplomático.

Entre otras cosas, el hijo de Ortega y Murillo cuestionó la viabilidad futura del Canal de Panamá debido a sus restricciones estructurales.

En la entrevista con Sputnik, Laureano Ortega Murillo destacó que el proyecto canalero contempla una "nueva ruta", supuestamente más amigable con el medioambiente y con menor impacto social. Insistió en que se trata de un "proyecto global" que aun no consigue inversionistas.

"Estamos trabajando para poder identificar los posibles socios que puedan ser parte de este gran proyecto… un proyecto que va a beneficiar al mundo entero", dijo.

El 18 de noviembre de 2024, el dictador Daniel Ortega ofreció a China el proyecto de construir el canal interoceánico, esta vez con una nueva ruta en la que, en vez de atravesar el Gran Lago o Lago Cocibolca, pasaría por el lago Xolotlán o de Managua.

La nueva ruta partiría de un puerto que se construiría en Bluefields, la principal ciudad de la Región Autónoma del Caribe Sur, pasaría por la parte central de Nicaragua, por el lago Xolotlán, y saldría por el puerto Corinto, en el Pacífico.

Según Ortega, el nuevo proyecto tendría una ruta más larga que la presentada anteriormente y abarcaría unos 445 kilómetros de largo, con un ancho de entre 290 y 540 metros y una profundidad de 27 metros.

Para su funcionamiento se necesitaría la construcción de dos esclusas, una en el Caribe y otra en el Pacífico, así como la creación de un lago artificial que se llamaría El escondido. 

Como parte del nuevo impulso al sueño canalero, el dictador  ordenó reformar la Constitución Política que autoriza al Estado a poder otorgar concesiones para la construcción de la vía marítima.