“El día que Sheynnis ganó, supe que nuestra relación había muerto”: habla el exnovio de la ex Miss Universo

“Yo lloré el día que Sheynnis ganó Miss Universo, pero no de emoción. Lloré porque sabía que eso ya ahí había muerto”.
Así, sin rodeos, lo cuenta Vinett Palacio, exnovio de Sheynnis Palacios, Miss Universo 2023. Un joven de 24 años que, mientras el mundo celebraba el histórico triunfo de la nicaragüense en El Salvador, vivía en silencio el final de una historia de amor de cinco años, marcada por el crecimiento conjunto, la exposición mediática y un giro inesperado que los separó para siempre.

Vinett conoció a Sheynnis cuando ambos tenían 18 años. Eran estudiantes, soñadores y, como él lo describe, “una pareja que se construyó mutuamente”. Compartieron una relación intermitente, con rupturas y reconciliaciones públicas que sus seguidores en redes notaban y comentaban.

“Es la relación que me construyó como ser humano hasta el día de hoy”, aseguró en una entrevista en el canal de YouTube de Armando la Plática. Vivieron juntos en Managua antes de la competencia internacional. Su vínculo, aunque más reservado en ese momento, seguía presente. Pero tras la coronación, la distancia —geográfica, emocional y de prioridades— se impuso.

Una invitación que rechazó en silencio 

A las pocas semanas del certamen, Vinett recibió una carta de la Organización Miss Universo. Le ofrecían apoyo para gestionar su visa y visitar a Sheynnis en Estados Unidos.

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“A mí me enviaron una carta de la Organización Miss Universo para decirme que era como invitado, para que me facilitaran la visa y yo poder ir”, contó. “Nunca se lo dije a ella, porque sabía lo que se venía… Yo la rechacé. Dije que no, porque yo tengo mi vida aquí, tenía mi vida aquí”.

El duelo personal detrás de la corona

La separación oficial llegó mes y medio después. Para entonces, Vinett había regresado solo a la casa que ambos compartían. El impacto emocional fue tan fuerte que buscó ayuda profesional.

“Yo entré a terapia y mi psicóloga me dio orientaciones bastante drásticas. Una de ellas fue eliminar mis redes sociales”, recuerda. “Yo llegué a El Salvador con 2 mil seguidores y salí de El Salvador como con 7 mil seguidores. Fue una cosa de locos”.

Durante ese tiempo, él intentó mantener el vínculo. Le escribía todos los días, le decía cosas que la hicieran sentirle cerca, pero no hubo respuesta. “Yo dije: aquí ya no hay nada”, reconoce.

Un día, le pidió a su psicóloga que lo ayudara a cerrar el ciclo.

El final llegó… por teléfono

La relación terminó con una llamada telefónica. Fue Sheynnis quien dio el paso definitivo. Sheynnis, ya en su nuevo rol como figura pública global y bajo la presión política que le impedía regresar a Nicaragua, le dijo que ya no se sentía conectada con él y ahí se terminó. Fue una ruptura mutua, tranquila, pero definitiva.

En los días previos al certamen, Vinett fue blanco de rumores y especulaciones, algunos incluso lo acusaban de violencia. Él lo niega rotundamente y afirma que el escrutinio público, en un contexto tan tenso como el nicaragüense, también lo afectó profundamente

Mientras Sheynnis vive en Estados Unidos, en un autoexilio no declarado pero evidente —ante las amenazas del régimen nicaragüense contra la organización Miss Nicaragua—, Vinett intenta rehacer su vida en un país donde cada paso de la reina sigue siendo vigilado y discutido.