Desaparece en retorno del exilio, la DAJ y el IML no dan razón

David Mairena regresaba de Costa Rica y aparentemente fue capturado junto a otras personas en una zona fronteriza de Río San Juan. La Policía asegura que no está en sus cárceles.

A eso de las 8:30 de la noche del pasado viernes 11 de eneroJavier Antonio Mairena se comunicó por última vez con su hermano David. Vía mensajede texto, el joven de 27 años se reportó desde en algún lugar del municipio ElAlmendro, en Río San Juan, cuando por puntos ciegos hacía el viaje de regreso desdeCosta Rica.

Desde entonces, la familia de David busca respuestas sobre su paradero. Les han dicho que fue capturado el 12 de enero junto a otras personas “al lado de Río San Juan”, por efectivos del Ejército de Nicaragua, pero no lo han podido corroborar. Otras personas han asegurado haber visto al joven en cárceles clandestinas “muy delgado y desmejorado”, pero ninguna pista que permita hasta ahora ubicar a David.

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“Desde ese último chat no hemos recibido información de él,le llamamos y sale buzón… Es una angustia para mi familia, llevamos tres meses buscándolo”,expresó Javier Antonio Mairena al denunciar la desaparición de su hermano menorante la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).

David, es originario de Sébaco, Matagalpa, y se exilió enCosta Rica hace unos meses cuando comenzó a ser perseguido por las autoridadesy grupos parapoliciales, por haberse integrado de manera activa en lasmanifestaciones cívicas iniciadas el 18 de abril del año pasado, de acuerdo conla denuncia presentada esta mañana.

VENÍA POR NECESIDAD DE TRABAJAR

Según su hermano, David decidió retornar del exilio, pese atemer por su seguridad, porque en suelo costarricense pasaba dificultades porfalta de oportunidades laborales y aquí tenía la promesa de un empleo.    

Javier Antonio explicó que decidió denunciar la desaparición de David luego que en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) le aseguraran que no se encuentra detenido. También acudió al Instituto de Medicina Legal, donde le aseguraron que no han ingresado a ninguna personas con las características del muchacho.

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Pablo Cuevas, asesor legal de la CPDH, califica el caso deDavid Mairena como “complicado” ya que las mismas autoridades que estánobligadas a investigar este tipo de casos son señaladas como fuerzas represoras.

“En el contexto actual se volvió una constante lasdesapariciones y las autoridades no dan cuenta de estas, más bien losciudadanos señalaban a las autoridades o grupos afines como las que habían perpetradoestas desapariciones”, planteó Cuevas al informar que la CPDH dará trámite yacompañamiento a la denuncia.

Cuevas recordó que es un derecho ciudadano recibirprotección de las autoridades, y “si un ciudadano está desaparecido esobligación de las autoridades encontrarlo y, por su puesto, darle información alos familiares, en este caso como CPDH haremos diligencias, es un caso bastantecomplicado”, enfatizó.

Cuevas manifestó que las circunstancias en que desaparece David“son muy particulares”, y que incluso han obtenido un video en el que unapersona que logró huir de un grupo militar narra lo sucedido, por lo queconsidera fundamental que las autoridades aclaren la situación del muchacho.

“Hacemos el llamado a las autoridades a hacer diligencias y dar razón del paradero de David, es una obligación ineludible de las autoridades encontrarlo”, insistió el defensor de derechos humanos, aclarando que solo la Policía tiene facultades de Ley para detener a una persona y que en caso que David hubiera sido detenido en una zona fronteriza, como se sospecha, este tendría que haber sido entregado a esta institución.

Cuevas indicó que la CPDH ha recibido numerosas denuncias de personas desaparecidas en el contexto de la crisis sociopolítica, sin embargo no «no hay una cifra exacta» porque debido a la particular de la situación que se vive este tipo de situaciones varían y son «fluctuantes».

La represión a las manifestaciones cívicas iniciadas en abril de 2018 ha dejado al menos 325 muertes, 802 presos políticos y miles de ciudadanos forzados al exilio, según organizaciones de derechos humanos.