Analistas: Recuperar estabilidad depende de profundas reformas electorales

El punto más difícil paralograr consenso en el tema de reformas son los partidos políticos actuales,pues en su mayoría son señalados de corrupción y de ser aliados al gobernanteFrente Sandinista.

Marlon Fonseca estuvodetenido once meses por manifestarse contra el gobierno de Daniel Ortega, desdeque estallaron las protestas antigubernamentales en Nicaragua en abril de 2018.Este joven de 27 años, jamás pensó que su vida cambiaría drásticamente aldecidir involucrarse en las demandas sociales de ese entonces, pues confió quela salida del poder de Daniel Ortega sería cuestión de semanas.

Antes de la crisissociopolítica -que según datos oficiales ha dejado más de 300 muertos, miles deheridos, decenas de exiliados y una economía muy deteriorada-  Fonseca atendía un pequeño negocio depublicidad que había emprendido junto a otro amigo con el que compartió prisiónpor la misma razón.

La demanda de Fonseca era lade miles de manifestantes: la derogación de dañinas reformas a la Seguridad Socialy justicia por los jóvenes asesinados por la Policía Nacional y gruposparamilitares, según un informe de la Comisión Interamericana de DerechosHumanos (CIDH).

Pero la frustración pronto se ha apoderado de los manifestantes y Fonseca no es la excepción. De hecho, es también percibida por analistas, economistas y sociólogos, consultados por la Voz de América, quienes consideran que el inicio de una salida a la crisis dependerá de las reformas electorales.

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“Deben ser reformas profundasy no cosméticas”, dice Roberto Courtney, director de la organizaciónnicaragüense Ética y Transparencia.

Y aunque el presidente de laAsamblea Nacional, sancionado por Estados Unidos, Gustavo Porras, anunciódurante una sesión del plenario nicaragüense que este 2020 se realizarían lasreformas electorales, fue enfático al decir que serían únicamente con partidospolíticos, excluyendo a organismos opositores reconocidos por la comunidadinternacional como la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

Wilfredo Navarro, otrolegislador que militó durante muchos años en partidos liberales, siendo un durocrítico del sandinismo, pero ahora alineado al partido de Gobierno, descartó laparticipación de la Alianza Cívica en una eventual contienda electoral.

El diputado Navarro inclusofue más allá al calificar a la Alianza Cívica como un movimiento de“ambientalistas, lesbianas y gais”. “Con los que no tenemos nada que hablar (dereformas electorales) con ellos”, dijo.

REFORMAS NECESARIAS PARA LA DEMOCRACIA

Rosa Marina Zelaya,expresidenta del Poder Electoral en el año 1990, cuando Nicaragua se encontrabaen uno de sus peores conflictos armados, cree que la actual situación delConsejo Supremo Electoral es decadente debido al partidismo de los magistradosque lo conforman.

Zelaya expresó que urgencambios profundos de funcionarios. “Los magistrados deben ser totalmentecambiados por personas profesionales, académicos y que tenga vocacióndemocrática para que sean reconocidos por la ciudadanía, los partidos políticosy la población en su conjunto”, aseguró.

Agregó que se debe“despartidizar (no partidismo) en la medida de lo posible el Consejo SupremoElectoral” porque considera que es lo que más ha afectado la credibilidad deese Poder.

La sustitución demagistrados, tal y como propone Zelaya, se debe dar primeramente por medio deuna reforma a la Ley Electoral pues actualmente está establecido que elpresidente de la República y los diputados de la Asamblea Nacional son los queproponen a los magistrados.

“Pero como estamos enmomentos difíciles, tendríamos que buscar modificaciones a la Ley Electoralpara que te posibiliten elegir a magistrados con mayor consenso, no solo de lospartidos, sino de organizaciones opositoras”, propuso Zelaya.

Roberto Courtney, de Ética y Transparencia, también coincide con Zelaya y comenta que las reformas electorales deben cumplir con ciertas cualidades para que marquen la pauta de una solución a la crisis sociopolítica que vive Nicaragua.

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“El sistema electoral nicaragüensetiene defectos muy claros de vieja data”, dijo Courtney y agregó: “Si elgobierno decide hacer reformas de manera unilateral o con unos actores que noson los que reclaman las reformas electorales, probablemente no será bien vistopor la comunidad internacional”.

Otra de las reformas quedemandan ambos expertos es la flexibilidad del sistema electoral para otorgarnuevas casillas a como ocurrió en 1990 cuando se celebraron comicios presidencialesy el Frente Sandinista gobernaba Nicaragua.

LAS PROPUESTAS DE LAOPOSICIÓN

Las principalesorganizaciones opositoras de Nicaragua como la Alianza Cívica por la Justicia yla Democracia y la Unidad Nacional Azul y Blanco, han presentado sus propuestasde reformas para que los futuros comicios cuenten con credibilidad ante laciudadanía y la comunidad internacional.

Las propuestas coincidieronen restablecer la no reelección para los cargos de Presidente y Vicepresidente;nombramiento de nuevos magistrados electorales; restablecer las candidaturaspor suscripción popular o candidatos independientes para elección a nivelregional y municipal; eliminar de la Constitución Política de Nicaragua laaplicación de la norma jurídica del transfuguismo.

También plantean prohibir la candidatura del cónyuge del presidente en el ejercicio del cargo; restablecer el umbral electoral de 50 por ciento más uno y la segunda vuelta si no se alcanza; derogar el requisito del 4 por ciento del escrutinio para que los partidos políticos puedan mantener la personalidad jurídica y la eliminación de diputaciones sin voto popular.

Rosa Marina Zelaya, expresidentea del CSE. CORTESÍA / VOA

Cuando el mandatarionicaragüense Daniel Ortega llegó al poder en el año 2007, la reelecciónindefinida estaba prohibida en el artículo 147 de la Constitución, sin embargo,los magistrados sandinistas de la Corte Suprema de Justicia fallaron para quedicha prohibición fuera anulada.

“Me arrepiento de haberlohecho”, lamentó en conversación con la VOAel hoy exmagistrado de la Corte, Rafael Solís, quien dimitió en medio de lacrisis y se exilió en Costa Rica al denunciar un “terror de Estado”, instauradopor sus exaliados sandinistas.

Juan Sebastián Chamorro,director ejecutivo de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia,expresó que sería un grave error del gobierno de Ortega no acudir a comicioscon las reformas adecuadas pues lo importante de cualquier proceso de reformas“es la legitimad que da el pueblo”.

“Si las reformas llegasen atener un significado para que se acaben los fraudes electorales sería bueno,pero no podemos esperar buenas reformas de una dictadura que siempre hamentido, incumplido, y quiere hacer reformas para que internacionalmente se veabien”, advirtió Chamorro.

LAS PROPUESTAS DE LOSPARTIDOS POLÍTICOS

Pero el punto más difícilpara lograr consenso en el tema de reformas son los partidos políticosactuales, pues en su mayoría son señalados de graves denuncias de corrupción yde ser aliados al gobernante Frente Sandinista.

El expresidente ArnoldoAlemán, quien es presidente honorario del Partido Liberal Constitucionalista(PLC), y señalado de corrupción durante su mandato, es uno de los primeros quedice estar en desacuerdo con las reformas electorales.

Según Alemán, en estosmomentos pedir reformas constitucionales “es darle armas a los adversarios.Para pedir reformas parciales necesitás tener un 30% de los diputados actuales,que ningún partido actual lo tiene”, expresó el exmandatario.

En cambio el partido políticoCiudadanos por la Libertad (CxL) dice que las reformas evidentemente urgen yque deben darse en consenso con la Alianza Cívica.

Kitty Monterrey, presidentade Ciudadanos por la Libertad, dijo que no irá a elecciones si no se cuentancon las reformas necesarias para que se garanticen comicios libres ytransparentes, así mismo si no hay observadores nacionales e internacionalescomo la Organización de Estados Americanos.

La Voz de América intentó comunicarse con el resto de partidospolíticos en Nicaragua que actualmente tienen presencia en el Parlamento, sinembargo, dijeron que no podían atendernos.