Fitch Ratings mantiene en negativo la calificación crediticia de Nicaragua y advierte de riesgos a la economía 

La calificadora internacional de riesgo Fitch Ratings mantiene en “B-” el grado crediticio de Nicaragua y cambió estable a positiva la perspectiva de la economía del país, aunque advirtió de los riesgos que con lleva la represión del régimen de Daniel Ortega y la persistencia crisis sociopolítica.

La revisión de las perspectivas de Nicaragua de estables a positivas refleja una combinación prudente de políticas que ha fortalecido los amortiguadores fiscales y externos, “haciendo que las autoridades estén mejor posicionadas para manejar los desafíos macroeconómicos relacionados con las tensiones internacionales y geopolíticas”.

La calificadora reconoce que, hasta el momento, la economía ha demostrado una gran resistencia a las “tensiones políticas” y a las sanciones económicas resultantes, aunque siguen planteando riesgos a la baja para las perspectivas de crecimiento y limitan las opciones de financiación exterior del Estado, haciéndolo cada vez más dependiente de un prestamista multilateral regional, en referencia al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

“Las tensiones políticas internas y externas siguen siendo elevadas bajo el gobierno de Daniel Ortega, que recientemente ha reprimido a la sociedad civil mediante el cierre de numerosas organizaciones benéficas y cívicas. Un mayor endurecimiento de las sanciones sigue siendo un riesgo a la baja”, advierte Fitch Ratings.

La represión de la dictadura también tiene un efecto directo sobre la inversión extranjera directa al país, puesto que la ahuyenta. “Es probable que estos acontecimientos sean uno de los factores detrás de los menores niveles de inversión en relación con el pasado, y han reducido las opciones de financiamiento externo, haciendo que el país dependa cada vez más del BCIE”, insiste la agencia. 

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LA DEPENDENCIA DEL BCIE

La continuación del endeudamiento externo neto en el contexto de un superávit fiscal en 2022 resultó en una mayor acumulación de depósitos y cierta reducción de la deuda interna en 2022. Sin embargo, “el país se ha vuelto cada vez más dependiente de los préstamos del BCIE, ya que las sanciones han restringido el acceso a la financiación de otros organismos multilaterales”, señala el análisis.

Actualmente, “Fitch no espera que la reciente votación para cambiar el liderazgo del BCIE restrinja en gran medida sus préstamos a Nicaragua”, aunque ve cierto riesgo dado que el financiamiento del banco al país fue supuestamente un impulso para este cambio.

Si bien es probable que estas restricciones de financiamiento externo persistan en los próximos años, el país está en mejores condiciones de sortearlas a la luz de la sólida posición fiscal, reconocen. 

EL CRECIMIENTO ECONÓMICO Y LA INFLACIÓN

Las remesas y el crédito impulsan el crecimiento económico en Nicaragua, aunque este se redujo al 3,8% en 2022 tras un fuerte repunte del 10,3% en 2021. En ese sentido, “Fitch prevé que se ralentizará un poco” hasta el 3,2% en 2023 en un contexto externo menos favorable

El déficit por cuenta corriente mejoró debido a un aumento espectacular de las remesas. La migración hacia el exterior y un fuerte mercado laboral en Estados Unidos impulsaron un fuerte aumento en las remesas en 2022 cuando se recibieron 3.200 millones de dólares (21% del PIB, frente al 10% en 2017). 

Finalmente, Ficth ve que en Nicaragua la inflación se moderó a 9,5% en abril de 2023 desde 11,6% en diciembre de 2022. Sin embargo, el país ha experimentado “el mayor choque inflacionista de Centroamérica”, a pesar de la congelación de los precios internos de los combustibles