Régimen de Ortega cierra filas con Evo Morales y acusa a la OEA de injerencista

«No es competencia de la OEA intervenir en asuntos internos de países soberanos, sobre todo cuando Bolivia no es parte de este organismo», e insistió en que Nicaragua se opone al injerencismo.

Ruth Tapia, embajadora de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), cerró filas este miércoles con el gobierno de Evo Morales, sobre quien pesan sospechas de fraude electoral que han provocado protestas en Bolivia, y cuyo nivel de gravedad motivó la convocatoria a una sesión extraordinaria del Consejo Permanente.

Tapia  acusó nuevamentede “doble rasero” al organismo continental, señalando que existe un grupo depaíses que insisten en imponer sus agendas, inmiscuyéndose en asuntos internos.El mismo discurso que ha repetido para quejarse de las acciones que se dan parapresionar al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo para que ceda a unasalida negociada a la crisis que inició en abril de 2018  y que acumula un historial gravísimo deviolaciones a los derechos humanos.

El Consejo Permanente de la Organización de la OEA discutió enWashington las acciones violentas desatadas en Bolivia después de las eleccionespresidenciales del domingo, sobre la cual Tapia mostró su total rechazo.   

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“Asistimos nuevamente a la práctica del doble rasero que hanimplantado un pequeño grupos de países en la OEA, que insisten en intervenir enlos asuntos internos de otros estados, violar la Carta de la OEA, las normasdel derecho internacional y pretenden imponer, sus agendas y decisiones sobreotras naciones soberanas”, manifestó la diplomática nicaragüense.

Tapia señaló a ese “pequeño grupo de países” de pretender “convertirseen los jueces y censores de la democracia en los países de la región y de susprocesos electorales”, a pesar de estar pasando por grandes convulsiones socialesy políticas.

“Demandamos el respeto a los procesos soberanos y condenamosla falaz pretensión de algunos estados miembros de esta organización”, dijo.

La sesión sobre Bolivia se realizó a pedido de las misionespermanentes de Estados Unidos, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica yVenezuela, con el objetivo de definir una postura sobre las acciones que hansido catalogadas por algunos como un fraude.

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Tapia fue tajante al señalar que «no es competencia dela OEA intervenir en asuntos internos de países soberanos, sobre todo cuandoBolivia no es parte de este organismo», e insistió en que Nicaragua seopone al injerencismo.

“Hacemos un llamado a que se respeten los tiempos electorales, se espere la información final del Tribunal Supremo Electoral de Bolivia y se respete la soberanía y la institucionalidad del Estado Plurinacional de Bolivia”, agregó.

ESTADOS UNIDOS LLAMA A VIGILAR

El embajador de Estados Unidos, Carlos Trujillo, dio surespaldo al informe que los delegados de la OEA presentaron tras los comicios yseñaló que es importante vigilar el desarrollo del proceso.

Por su parte, el representante de Bolivia pidió que seesperara a la comparecencia del canciller de su país quien daría unaexplicación más amplia sobre los resultados electorales, y agregó que una delas razones por las que se paró el conteo de votos fue porque de las regionesrurales es difícil llevar todas las urnas para el conteo final y total.

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Para los observadores de la OEA, existen razones suficientespara sugerir una segunda vuelta en las elecciones bolivianas, entre esas, lapolarización política, desconfianza en el proceso de conteo de votos y la pocatrasparencia entre otros.

Gerardo de Icaza, director del Departamento para laCooperación y Observación Electoral de este organismo, expuso en la sesión quela escasa diferencia de puntos entre ambos contendientes, así como la recienterenuncia del vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral de Bolivia, debilitala institucionalidad y pone en duda la legitimidad de los comicios.

Mientras tanto, en las afueras de la sede de la OEA, ungrupo de bolivianos protestaba por lo que llamaban robo electoral y criticabanla poca acción de este organismo sobre lo acontecido en Bolivia.

(Con información de la Voz de América)