Monseñor Báez: “Los tiranos no soportan la palabra profética que pone al descubierto su maldad”
El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, aseguró este domingo que “los tiranos no soportan la palabra profética de la Iglesia que pone al descubierto su maldad y sus crímenes” y para evitarlo recurren a “acusaciones falsas y ridículas”. El mensaje lo da cuando se cumplen 11 días del secuestro policial impuesto por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra monseñor Rolando Álvarez y diez de sus colaboradores en Matagalpa.
“Los poderosos de hoy temen a una Iglesia profética, quisieran ver a la Iglesia encerrada en la sacristía, con la boca cerrada y ojalá doblegada ante ellos. Al no lograrlo, se llenan de rabia con discursos agresivos con los cuales no hacen más que mostrar su propia debilidad y la oscuridad de su conciencia. Pero todo es inútil. No nos dejemos intimidar”, exhortó el obispo nicaragüense.
Monseñor Álvarez está siendo “investigado” por la dictadura por, supuestamente, liderar un plan para “desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales”.
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La dictadura también señala al obispo de Matagalpa de “organizar grupos violentos” y provocar zozobra entre la población.
UNA PRÁCTICA ANTIGUA
Para monseñor Silvio Báez, quien ha condenado el secuestro de su hermano en el episcopado, esto de eliminar a los profetas es algo muy antiguo. Lo practican siempre los sistemas injustos, intolerantes y violentos.
Antiguamente, explicó en su homilía dominical, echaban a los profetas en cisternas llenas de lodo, como le ocurrió a Jeremías; o los expulsaban del país, obligándolos a exiliarse, como pasó con el profeta Amós; o los encarcelaban y les cortaban la cabeza como a Juan Bautista; o intentaban despeñarlos desde lo alto de un monte como a Jesús, a quien después condenaron a morir en una cruz.
“Hoy, esos mismos sistemas siniestros, injustos y criminales, que no soportan la verdad y que no están dispuestos a escuchar a Dios, calumnian y agreden a los profetas, les levantan falsas acusaciones y ofenden y denigran a la Iglesia”, denunció.
Así son los poderes tiránicos de ayer y de hoy. Con tal de mantener el sistema de opresión que han impuesto, conservar sus privilegios, aumentar sus riquezas y seguir sometiendo al pueblo, «acusan con mentiras, levantan calumnias y procesan injustamente«.
PIDE NO PERDER LA ESPERANZA
En medio de tanta maldad, Báez recordó que siempre hay gente justa y buena, incluso dentro de los sistemas más corruptos y violentos. Dios nunca abandona a sus profetas: “Que no olviden esto los criminales que quieren acabar con ellos”.
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Por eso, continuó, el profeta no se calla, aunque esté hundiéndose en un pozo lleno de lodo, aunque esté siendo acusado injustamente o agredido por fuerzas tenebrosas y violentas. El profeta sigue llevando consuelo y dando esperanza y sigue denunciando toda injusticia que atente contra los seres humanos
“Por eso, el pueblo no debe perder la esperanza jamás. La última palabra no la tienen los tiranos. La historia la deciden los pueblos, gracias a su capacidad de soñar y a su esfuerzo por organizarse y resistir”, concluyó.



