Monseñor Álvarez critica uso de dinero para «comprar conciencias, malversación y corrupción»

El obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez criticó en su homilía de este domingo, el uso del dinero de parte de los pudientes para la compra de “conciencias, la malversación y la corrupción».  

El dinero, señaló el religioso, distorsiona su naturaleza cuando es utilizado para “el chantaje, la coacción, la compra de conciencia, la malversación y la corrupción”, acusó. Agregó que se causa daño también, cuando no se pagan los salarios justos a los trabajadores y se niegan las prestaciones sociales.

“El dinero en sí mismo es bueno y podría llegar a ser malo, según el manejo y el uso que le podamos dar”, aseguró el prelado desde la parroquia Divina Misericordia de Sébaco, Matagalpa en el XVIII Domingo del Tiempo Ordinario, según la Iglesia Católica.

“El dinero -continuó- se distorsiona cuando es un instrumento de avaricia y codicia en el que se busca como atesorar cada vez más y más a toda costa, incluso hasta llegando a pisotear la dignidad humana de la persona”, reflexionó el religioso.

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CONTRA EXPLOTADORES  

Monseñor Álvarez reiteró que el dinero también «se distorsiona cuando se obtiene a costa del trabajo del obrero, del campesino, del técnico, del profesional, cuando no se pagan los salarios justos ni se dan las prestaciones sociales”.

Comentó que el dinero mal usado se convierte en “una especie de lógica maquiavélica en la que el fin justifica los medios y si el fin es sobreabundar en dinero, acumular y acaparar cada vez más dinero y bienes materiales sin importar el costo, se mira como con una insensibilidad de conciencia”.

LA RIQUEZA BIEN USADA

Monseñor Álvarez dijo sin embargo, que el dinero puede convertirse en un instrumento de salvación, cuando es bien usado.

“Cuando el dinero es usado ciertamente para vivir con dignidad y compartir con los más pobres, con los más necesitados, cuando el dinero se utiliza para la caridad, para la misericordia con los demás, con los enfermos, con los privados de libertad, con los huérfanos, las viudas, con  los niños en la calle, con la familia que tiene hambre, sed de educación para sus hijos, para lo que necesitan para medicina, para no morir, entonces se convierte en un instrumento de salvación”, aseguró.

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Aseguró que cuando el dinero «no es lo más importante en nuestra vida y se utiliza también para el diezmo dado a los más pobres o dado a las obras de la iglesia, es también bien usado».